17 de junio de 2017

DANTESCO: "RANDAZZO, BAJATE PAYASO. NO GANÁS NI EN CHIVILCOY"



Se está incubando mucho resentimiento para con el ambicioso chivilcoyano, en el cúmulo de intendentes peronistas, que antes opinaban con más mesura del caprichoso personaje, a la piadosa espera de un acuerdo de unidad. 
Un jefe comunal de un distrito cercano a La Plata, fue el autor del exabrupto que titula esta entrada, el cual podría repetir cada uno de los 36 intendentes que adhieren al Frente Unidad Ciudadana. 
Mientras tanto, el núcleo duro del ex ministro, bautizado por sus críticos como "el randazzismo bobo", porfía en esperar a que Cristina baje su candidatura. 
"La viuda no va a participar. Anotalo: no va a participar porque sale tercera. Y después es puro negocio para nosotros, van a venir al pie muchísimos intendentes que ahora nos cortan el rostro", enfatizan los más voluntaristas y esotéricos de la secta. 
Sin embargo, las señales que muestra el afuera de la burbuja randazzista son muy desalentadoras.  
El 20 se prepara un actazo multitudinario en la cancha de Arsenal, como probable lanzamiento de la candidatura de la tirana del Instituto Patria. O como señal inconfundible de su postulación, si por razones tácticas se resuelve seguir jugando al misterio hasta el minuto final del cierre de listas.
El Floro fue confinado a una interna zonal con el pintoresco Ishii, la cual no está exenta de algún peligro. Es que el ex cazatraidores y ex vidalista de la primera hora, les avisó a los intendentes que están con Cristina, que él llevará su boleta en su terruño José C. Paz, pero en los demás distritos, "mi lista es la de ustedes, muchachos". 
Con ello espera abrir la puerta a que le den una manito los militantes de los jefes comunales del conurbano, para hacer perder incluso esa interna de baja intensidad al vanidoso Randazzo.
Sin perjuicio de ello, el golpe mortal para los sueños de grandeza de la florería tiene que ver con la actitud que tome la triada de intendentes (Katopodis, Bucca y Zabaleta) que ¿todavía? lo apoyan.
Los 6 o 7 puntos todo concepto que con algo de generosidad le otorgan las encuestas a Randazzo, podrían esfumarse hacia el voto útil  de otras listas anti-k más taquilleras, después de las Paso.
¿Qué sentido tendría para ese terceto enganchar su nombre a un looser como Floro, que si supera a Ishii en agosto, está por verse si sacará más votos que la alianza trotsquista en octubre?
Katopodis es tentado por un Sergio Tomás Massa, que ya le dijo en persona que le pide perdón por los insultos y amenazas que le profirió, cuando el saltimbanqui intendente de San Martín lo abandonó para irse con Scioli en el 2015.
Bali Bucca que gestiona Bolívar donde la imagen de Cristina no es tan alta como en el conurbano, cavila en concurrir a elecciones como partido vecinal, repartiendo su boleta con el massismo y el macrismo. 
Y que muchachos con convicciones, si estas no gustan, siempre tienen otras.
Por su parte el caso de Juanchi Zabaleta es más comprometido aún, puesto que el jefe del Concejo Deliberante de Hurlingham es Martín Rodríguez Alverti de La Cámpora, cuñado nada menos que del Cuervo Larroque. 
Es decir que además de la escualidez política del randazzismo, este intendente lidiaría con una potencial rebelión interna en sus filas.
Lo malo para Zabaleta si vuelve a aliarse a Cristina es que va a dejar de ser elogiado por la prensa oficialista como "un jefe comunal  eficiente y muy ponderado por los vecinos de su distrito", para volver a cargar con el sambenito de haber sido "mano derecha y cajero de Boudou en el Senado". 
Que le va a hacer Juanchi, la prensa independiente es así de rencorosa.

ALBERTO F., EL FIDEL PINTOS DE LA POLÍTICA:

Al concluir su etapa de gloria como integrante de la mesa chica del kirchnerismo, Alberto F. deambuló un tiempo por el sciolismo y luego un par de años en el massismo. 
No le dieron mucha bola en ambos espacios, donde buscó afanosamente extender su área de influencia, llevando correveidiles a diferentes dirigentes, diciéndoles que eran instrucciones precisas "de Daniel", cuando era sciolista, o "de Sergio", cuando se hizo renovador. 
Lo gracioso era que, cuando estos dirigentes buscaban chequear la información con el entorno más cercano a Pichichi o a Sergio Tomás, respectivamente, recibían un invariable: "no, nada que ver,  él jamás dijo eso".
Un interlocutor massista con más desprecio que ironía, lo bautizó como: "Alberto Fidel Pintos".
Cuando AF se presentó con el pomposo título de "jefe de campaña de Randazzo" lo hizo, no podía ser de otra manera, en micrófonos de radio Buitre.
En forma extrañísima y para nada casual, el reportaje derivó de la eventual interna con Cristina que nunca sucederá, al caso Nisman. 
Y Alberto F. ofrendó esta frase: "Yo hablé con el Fiscal de la Nación Alberto Nisman, la semana en la que hizo la denuncia. Hablé varias veces con él y lo noté exultante (sic), De modo que rotundamente no creo que se haya suicidado. Estoy convencido de que fue asesinado".
Tal vez esta versión para nada graciosa de Fidel Pintos nunca habló los días previos a la muerte de la marioneta de los servicios israelies y norteamericanos. Pero relató aquello para (además de dejar un regalito para su querido Grupo Clarín) transmitir un mensaje intimidante a Cristina.
Puede que en tal mensaje subyacía, "abstenete de intervenir en las PASO, o vas a ser la nueva morsa. Porque hasta con la opereta del caso Nisman te vamos a carpetear".
Como un dato que abona la tesis intimidante, en una columna del pelado Pagni se deschavó que un colaborador cercano a Abalito Medina (y al propio Alberto F.) de nombre de pila Lucas, se ha convertido en una suerte de secretario privado de un tal Antonio Stiuso.
No obstante toda esa pringue y cochambre que se rejunta, las últimas jugadas políticas de CFK, revelan que los intimidadores se toparon con sorprendentes efectos indeseados por ellos.

Y mientras los estrategas de la florería ven como todo lo que habían craneado y aseverado al chivilcoyano se va desvaneciendo en el aire, como consuelo se les sumaron (al menos desde lo discursivo) dos luminarias.
El senador transgénico de Cambiemos, Pichetto, que apenas perdió por veinte puntos porcentuales cuando se postuló como gobernador de Rio Negro en 2015, tontificó que con el sello del PJ se quedaron los verdaderos peronistas que son de centro, y que los que se fueron con Cristina no lo son, ya que son de centroizquierda.
Por si fuera poco, Caniche Duhalde les ladró a los intendentes, acusándolos de "querer cuidarse el culo" (sic) y se autopostuló como concejal de Lomas de Zamora...por el randazzismo.
Floro bajate, en serio. Te tenés que preservar para el 2019. 
Ser maquinista del tren fantasma no tiene retorno.

10 de junio de 2017

EL VERSO DE LAS PASO DE RANDAZZO


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Mientras en la oposición se pierde un valioso tiempo por la ambición de un pequeño grupo, el macrismo se envalentona y ya habla de reelección. 
Al menos en un farandulesco y menemista modo. Esto es, en reunión cumbre del infrapresidente con periodistas de chimentos tales como Monti, Polino, Susana Roccasalvo y otras luminarias. Miauricio parece sentirse muy a gusto en reuniones con intelectuales, se muestra descontracturado y muy confiado en el rumbo del Titanic que timonea. 
Más aún desde que Jonhy Todesca le alcanzara el dib... el cálculo de inflación del Indec oficialista que arrojó un 1,3% para mayo en un promedio nacional, contra el 1,8% que se registro en CABA y Gran Buenos Aires. 
Estas mediocres marcas no son como para pavonearse del éxito de la cruzada antiinflacionaria de Sturze, sin embargo el goebbeliano Marcos Peña cranea hacer repetir a todo el funcionariato amarillo que pase por micrófonos, la post-verdad de que se está ante la inflación anualizada (a futuro) más baja de los últimos diez años. 
Y es una pena que no pueda mandar a decir que es la menor de los últimos veinte años, puesto que los mejores records de inflación  los obtuvo Fernando De la Rúa en los 2000/2001, con guarismos apenas por encima del 0% de inflación año calendario. 
Como remembranzas de esa monetarista época, el consumo sigue a la baja, la deuda externa al alza constante y el crecimiento económico semeja un electroencefalograma plano.  
De todos modos no puede compararse la endeblez política delarruana, con la relativa fortaleza  que exhibe la ceobanda, que a fuerza de dólares prestados, marketing y manipulación comunicacional aún mantiene considerables niveles de aceptación y síndrome de Estocolmo en la clase media. 
Incluso como para aspirar a lograr un triunfo ajustado en las legislativas, pese a su pésimo año y medio de gestión. 
Luego será tarde para quejarse de lo que vendrá: severo ajuste con oleadas de despidos, el bondi a 15 pesos para el año que viene, las tarifas luz y el gas que seguirán el rumbo planificado por Energumen, de pasar de ser las más baratas del mundo a las más caras. 
Entre otras delicias entre las cuales será de las más livianas pagarle (caro) a Fox y a Magnetto, si en noviembre querés ver fútbol por TV. 

Y mientras subyace el peligro de la legitimación en elecciones intermedias de un proyecto de ajuste más duro que el actual, una vanguardia esclarecida dice que hay que pasarse dos meses, "haciendo autocrítica para saber por qué perdimos en 2015 y qué cosas se hicieron mal. Debatiendo en primarias de cara a la sociedad que tipo de conducción queremos tener, para atraer a los segmentos medios independientes" y coso.
Toda esa hojarasca discursiva quiere decir que no rescatan nada del segundo gobierno de Cristina, salvo lo que logró un ex ministro inspirado que bajó de un plato volador e hizo modernizar los trenes. También se traduce en que Cristina no se tiene que presentar a elecciones, y debe resignarse a ser una jubilada política, no sin antes traspasarle sus votos bonaerenses a ese ex ministro y a los pocos dirigentes que lo acompañan, que son todos tipos que dicen saber como construir mayorías, como Alberto Fernández, Abal Medina o Pérsico.
El problema con esa tesis iluminada (que hace relamer al macrismo con el recuerdo de las últimas PASO del PJ bonaerense) es que el 95% de los intendentes efepevianos de la Provincia opinan que no tiene sentido. 
"Seríamos los únicos giles en ir a internas, nos desordena los distritos, nos hace perder tiempo de campaña contra el verdadero enemigo. Todo por la ambición de cuatro gatos locos", agregan los más encrespados.
No se lo pudieron hacer entender hasta el momento al mismo ex ministro que rechazó ser gobernador en 2015, y que con su caprichoso portazo terminó siendo objetivamente funcional a Macri.
Pareciera que, con insensatez o premeditación, quiere repetirse esa electoral tragedia como farsa. 
Se rechaza nada menos que encabezar la lista de diputados en una boleta de unidad de todos los sectores, a cambio de insistir tozudamente con unas resbalosas internas, de las que nadie duda el resultado final. 
Y todo para "cumplir con la palabra".
¿Cumplir con Macri y con Pablo Casey?